EL VINO es nuestra BEBIDA NACIONAL,

PARA LA CIUDAD DE BUENOS AIRES, NO

¿Sabías que la ley nacional 26.870 declara que el vino es un alimento y nuestra Bebida Nacional? Ahora, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires prohíbe que el vino de todos los argentinos se promocione en la vía pública, decisión que afecta el trabajo, la cultura, el turismo y las tradiciones familiares de nuestro país.

Cinco puntos para comprender el conflicto

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La legislatura de la Ciudad de Buenos Aires sancionó el 24 de noviembre una ley que prohíbe la publicidad de todas las bebidas alcohólicas en la vía pública y el auspicio, por parte de marcas de estas bebidas, de actividades culturales, sociales, deportivas de acceso libre y gratuito en el ámbito de la Ciudad.

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La Corporación Vitivinícola presentará un recurso de inconstitucionalidad por considerar que la ley en cuestión se contrapone a la Constitución Nacional y a la Ley 26.870 que declara al vino Bebida Nacional de Argentina.

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La ley desconoce que el vino es un alimento, que se comunica y consume en el ámbito de la moderación y que forma parte de la cultura y la identidad del país.

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Esta prohibición limita la proyección local e internacional de propuestas turísticas, gastronómicas y culturales relacionadas con el vino.

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El sector vitivinícola advierte que este tipo de norma afectan la generación de empleos directos e indirectos en las regiones productoras.

 Introducción Inconstitucionalidad Voces oficiales

Una ley injusta para el vino argentino

El vino es la Bebida Nacional de Argentina y nuestro país es el único productor vitivinícola en el mundo que ha logrado tal reconocimiento. Se trata de una declaración que eleva al vino a su rol de producto cultural, alimento, elemento de la identidad y vehículo de la proyección internacional del país. No obstante, una ley recientemente sancionada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires prohíbe la publicidad de bebidas alcohólicas en la vía pública y la promoción en actividades culturales, educativas y deportivas gratuitas. Se trata de una ley que, desde un diagnóstico equivocado, equipara al vino – con más de cinco siglos de historia en nuestro país- con el resto de las bebidas alcohólicas y desconoce los atributos de una actividad que genera valor agregado, más de 120 mil empleos directos, proyecta a la Argentina al mundo, es alimento y conforma la identidad y cultura argentina.

Es difícil comprender cómo la Ciudad de Buenos Aires, que pretende posicionarse como capital gastronómica, impide que los vinos de todos los argentinos se promocionen en la vía pública. Claramente, hay un desconocimiento de los valores que conlleva el vino. Es una ley que busca atender complejos problemas socioculturales con una reglamentación prohibicionista, que además se contrapone peligrosamente a leyes nacionales y a la Constitución argentina.

La cadena vitivinícola nacional muestra una organización sólida, plasmada por la Ley Nacional Nº 25.849, en la creación de la Corporación Vitivinícola Argentina, una alianza entre el sector público y el sector privado sin precedentes en el país responsable de gestionar el Plan Estratégico Argentina Vitivinícola 2020. El Plan tiene por objetivos la integración de los pequeños y medianos productores, la consolidación de los vinos argentinos en los mercados internacionales, la implementación de programas de investigación y desarrollo para el sector y sobretodo la promoción del consumo del vino argentino en el mercado interno.

Todo esto ha llevado al vino a convertirse en la bebida nacional. Creemos firmemente que esta ley no sólo se equivoca al equiparar a la bebida nacional con el resto de las bebidas alcohólicas, también desconoce las implicancias para las economías regionales que una norma de este tipo conlleva: perjudica a la cadena de valor agroalimentaria vitivinícola, afecta la imagen del país especialmente lo relacionado a nuestra cultura, gastronomía y propuesta turística y genera una señal, confusa, negativa y extremadamente grave y perjudicial hacia el resto de las provincias. No nos quedaremos inmóviles ante este atropello. El vino argentino defenderá su lugar y el espacio que lo ha llevado a convertirse en la Bebida Nacional.

Una ley inconstitucional

Entre los fundamentos del pedido de inconstitucionalidad, varios puntos cuestionan la validez de la ley que prohíbe a las bebidas alcohólicas la publicidad en vía pública.

Contradice la Ley Nacional de Lucha contra el Alcoholismo

Si bien existen facultades concurrentes entre la Nación y las Provincias y/o la Ciudad de Buenos Aires para regular la materia atinente a la salubridad pública, ello es a condición de que el estado local no interfiera con la regulación federal existente. La Nación reguló lo atinente a la publicidad de las bebidas alcohólicas en la Ley Nacional 24.788 de lucha contra el alcoholismo, y tales disposiciones han sido contrariadas por lo establecido en la ley de la Ciudad de Buenos Aires, sancionada recientemente, en tanto:

a) La Ley 24.788 permite la publicidad de bebidas alcohólicas, siempre que no se dirija a menores de 18 años o se los muestre bebiendo; en tanto la publicidad de que se trate incluya “en letra y lugar visible las leyendas ´Beber con moderación´ y ´Prohibida su venta a menores de 18 años´”. En tales condiciones, por el contrario, las Ley en cuestión prohíbe llanamente la publicidad de bebidas alcohólicas que se efectúe en anuncios en la vía pública (art. 4°) y/o en medios de comunicación oficiales de la CABA (art. 8°).

b) La Ley 24.788, interpretada en forma sistemática con la Ley 26.870 que declaró al vino como bebida nacional, conduce a concluir que la finalidad perseguida por el legislador nacional no ha sido desalentar el consumo de vino sino, antes bien, promoverlo como producto nacional y de exportación. La Ley de la Ciudad de Buenos Aires, por el contrario, desvirtúa tal finalidad, al equiparar al vino en su tratamiento prohibitivo en materia publicitaria –mucho más estricto que el previsto en la Ley 24.788- con otras bebidas alcohólicas que no sólo no han obtenido una declaración similar al vino, sino que causan un daño mucho más agudo a la salud pública sin reportar los beneficios en materia de salud y económicos que corresponden al caso especial del vino.

Avasalla al Congreso Nacional al prohibir la publicidad y afectar el comercio

La Ley recientemente sancionada en la legislatura porteña afecta de manera ostensible el comercio interprovincial por la gran importancia relativa a nivel nacional que tienen los medios publicitarios alcanzados por su prohibición publicitaria, circunstancia que constituye una invasión en la zona de reserva del Congreso Nacional, quien tiene facultad exclusiva para regular el comercio interprovincial (art. 75, inciso 13, de la Constitución Nacional).

 

La prohibición no ataca a la problemática de fondo

Esta Ley viola el principio constitucional de razonabilidad de las leyes y actos de gobierno (arts. 28 y 33 de la Constitución Nacional), desde que no hay proporcionalidad entre las finalidades que la misma persigue y que se encuentran enumeradas en el artículo 2° de esta ley y los medios por ella empleados (prohibición publicitaria que, a diferencia de la Ley 24.788, no distingue público al que va dirigida, bebida alcohólica publicitada, etc.). Prueba de ello es que, a pesar de que el artículo 2°, inciso b), afirma –en línea con lo establecido en la Ley 24.788- que procura desalentar el consumo de bebidas alcohólicas “por parte de menores de 18 años”, la prohibición publicitaria que la misma implementa no contiene previsión alguna que permita acotar sus alcances a ese específico grupo etario.

Un diagnóstico equivocado

Junto a este planteo legal, cuya presentación es inminente, los referentes de la Corporación Vitivinícola ven con preocupación el diagnóstico equivocado que da sustento a la ley en cuestión. Afirman que “el consumo de vinos tiene lugar, casi en su totalidad, en ámbitos sociales y familiares que están estrechamente relacionados con nuestra identidad cultural. El vino es un alimento en la dieta argentina, es un honorable embajador reconocido mundialmente y es el motor de una actividad de enorme importancia para las economías regionales. Esta ley genera una señal confusa, negativa y extremadamente grave y es de esperar que ante esto, la vitivinicultura argentina dé batalla y defienda el rol del vino como producto cultural”.

Las instituciones del vino argentino repudian esta ley

Las autoridades de entidades vitivinícolas opinan sobre la ley que prohíbe la publicidad de bebidas alcohólicas en vía pública en la Ciudad de Buenos Aires.

ÁNGEL LEOTTA

Vicepresidente de la Corporación Vitivinícola Argentina y presidente de la Cámara Vitivinícola de San Juan.

“Es una ley inconstitucional porque viola normas elementales contempladas en la Constitución Nacional. No se puede prohibir la publicidad de un producto como el vino que ha sido declarado Bebida Nacional. Esta norma de la Ciudad de Buenos Aires implica muchos riesgos; desde el sector trabajamos para detener la caída del consumo y resguardar la situación de muchas regiones del país en las que viven miles de argentinos: estamos hablando de más de 100 mil puestos de trabajo directos en las regiones vitivinícolas. Prohibir que se promocione el vino argentino en la vía pública, o donde sea, sólo hace que el consumo decaiga y sean más los puestos de trabajo perdidos”.

JOSÉ ALBERTO ZUCCARDI

Presidente de la Unión Vitivinícola Argentina.

“La prohibición de la publicidad del vino atenta contra la cultura y la alimentación de los argentinos tal como lo expresa la Ley que declara al Vino como Bebida Nacional. Este tipo de prohibición le deja libre el camino a las bebidas azucaradas que tanto daño hacen a la salud de la población. Esta ley de la Ciudad de Buenos Aires causará un severo daño en la pérdida de los niveles de ocupación en las zonas vitivinícolas de origen, dañando la imagen de Argentina a nivel internacional, ya que un país que se precia y que está reconocido por la calidad de sus vinos internamente encuentra limitaciones para su comunicación. Es una muy mala señal a la gran cantidad de turistas que visitan la Ciudad de Buenos Aires buscando las carnes y los malbec argentinos”.

HILDA WILHELM

Presidenta de la Corporación Vitivinícola Argentina y presidenta de la Federación de Cámaras Vitivinícolas de Argentina.

“Es difícil comprender cómo la Ciudad de Buenos Aires, que pretende posicionarse como capital gastronómica, impide que los vinos de todos los argentinos se promocionen en la vía pública y en enventos culturales gratuitos. Claramente, hay un desconocimiento de los valores que conlleva el vino. Es una ley que busca atender complejos problemas socioculturales con una reglamentación prohibicionista, que además se contrapone peligrosamente a leyes nacionales y a la Constitución argentina”.

WALTER BRESSIA

Presidente de Bodegas de Argentina.

“Es una ley perjudicial para la vitivinicultura y, sobre todo, es una ley injusta para el vino al equipararlo con otras bebidas alcohólicas. El vino históricamente ha estado unido a la gastronomía y a la alimentación, porque el vino es alimento. Nuestro producto se consume habitualmente en las comidas y tiene importantes aportes a la salud -como son los taninos y el resveratrol- entre otras sustancias antioxidantes y beneficiosas para el corazón. Advertimos el riesgo de que esta norma se generalice a otras plazas y medios de comunicación, por el antecedente jurídico creado en la Ciudad de Buenos Aires”.